¿Tendrá algo para decir la Biblia sobre las vacunas? ¿Qué pasa con eso de los fetos abortados y las farmacéuticas? ¿Es la pandemia un plan diabólico para imponer un Nuevo Orden Mundial? ¿Por qué los evangélicos parecen tan dispuestos a creer cualquier cosa que les digan? En este episodio editorial no me guardo nada de lo que pienso sobre los fanatismos y la neurosis que se toleran y, en muchos casos, se alientan desde las iglesias, la patanería que muchos disfrazan de defensa de la fe y la necesidad de desarrollar una vida espiritual sana que priorice las relaciones por encima de las convicciones. ¡No se lo pierdan!


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Notas del episodio


Transcripción

¡Buenas, buenas! Llegamos al episodio 36, wow… ¡increíble! Esta segunda temporada va con muy buen paso, espero que les estén gustando las conversaciones, hay más invitados e invitadas que mejor dicho… les van a volar la cabeza.

Justo en estos días le estaba diciendo a una amiga que la idea de plantear estas conversaciones con otra gente es que cuando ustedes las escuchen se les abra el panorama a cosas diferentes a las que están acostumbrados. Eso es lo maravilloso de abrirse a conversar, a entender la posición de la otra persona, que se da uno la oportunidad de conocer ese mundo tan diferente que es el otro. Entonces seguimos con las conversaciones para los fines de semana, y como les conté en el primer episodio de esta temporada, cada cierto tiempo voy a intercalar estos “editoriales”, con pensamientos acerca de cosas que me van pasando o que voy aprendiendo. ¡Muchas gracias por estar aquí!

Y antes de empezar, no puedo pasar por alto el agradecimiento a mis Patreons, que creen en este proyecto y se ofrecen a apoyarlo. Ahí poco a poco se va sumando gente que le da valor a esto que hacemos aquí y que le gustaría verlo crecer. La mayoría son aportes de $1 dólar mensual… ¡eso es tan bacano! Alguien me escribió en estos días algo como: “Abner, yo quisiera aportar a lo de Patreon, pero me da pena solo poner $1 dólar…” La gente es muy bella… Es que eso ya es mucho, o sea, que quieras apoyar es enorme para mí, y yo no lo hago por sumar plata pues ahí cada mes, es un gesto muy bello con mucho significado. Haga de cuenta que me están invitando a un cafecito cada mes, y ahí poco a poco vamos sumando de todas maneras para ver que en cierto punto podamos financiar la creación de más y mejor contenido. No quiero convertir este podcast pues en una pedidera de plata tampoco, pero si les da curiosidad y quieren conocer cómo funciona eso de Patreon, qué incluye la membresía, etc, les dejo el link en las notas del episodio.

Bueno, ahora sí empecemos. Vamos a hablar hoy un poquito de fanatismo, en la vida -en general- y en la fe -en particular-. Y vamos a empezar hablando de vacunas, de la vacuna contra la covid-19, que justamente me la aplicaron en estos días, la primera de dos dosis. Fíjense por un momento en lo que este tema produce en mucha gente -evangélica y no- porque esto del fanatismo y el escepticismo frente a las vacunas y las teorías de conspiración sobre control gubernamental, etc., no es exclusivo de los religiosos. Pero, ocupémonos de nuestros correligionarios, para efectos de mantener la discusión en nuestro propio terreno.

Ya en otro episodio conversamos sobre conspiranoias y cómo hay personas tan dispuestas a creer un montón de teorías extrañas… pero, para que no crean que exagero, les voy a leer un par de publicaciones o comentarios de gente que he visto en redes sociales en estos días. Y le voy a poner música de fondo así bien bella, para que el impacto no sea tan fuerte.

Comienza la fase 1 de las estrategias de ideologización. Ya van a comenzar a decir que el virus no se ha acabado por culpa de quienes con gran sabiduría en El Señor nos negamos a vacunarnos. En la fase 2, dirán que «estudios han demostrado que»… Los no vacunados mantienen vivo el virus. Todo acompañado de los medios de comunicación y «los científicos».

Y los medios de desinformación, hacen eco de estas noticias, en vez de cuestionar el abuso a los derechos de quienes no participan de las obras oscuras del príncipe de este mundo, satanás. Ellos también son cómplices. En vez de investigar, cuestionar y publicar los remedios efectivos contra el virus de moda…😭 Todos un día pagarán, si no se arrepienten de sus pecados, ante Dios, por esta plandemia que es una dictadura sanitaria…💪

Pues digan lo que digan, es algo experimental, y min en 5 años veremos los reales efectos secundarios de esta vacuna, yo esperaré que sigan experimentando con humanidad, es posible que pronto deje de ser «opcional» y nos obliguen. De todas maneras nunca antes habíamos tenido un caso tan Real de control mundial como este, todo se está dando poco a poco para el reinado del anticristo, ahora veo cada vez más claro como el mundos era obligado a llevar la marca, no digo que sea la vacuna pero así va a funcionar, es emocionante que Cristo viene pronto.

Y, ojo a estos que me los dejaron en una publicación que hice bromeando sobre la vacuna y la marca del anticristo y esas cosas raras que creen los evangélicos:

ARRODILLADO FRENTE AL SISTEMA. SU SEÑOR ES EL CESAR. NO CRISTO :Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.

Mateo 15:8

Tú confías en la vana ciencia, en la vana sabiduría. Sigue burlando pues el Señor se burla de ti. Arrepiéntete.

“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos.” ‭‭1 Corintios‬ ‭3:18-19‬

Esos comentarios son de rechupete, yo me podría pasar horas y horas leyendo este tipo de cosas, la verdad me divierto… incluso se me acaba de ocurrir que puedo grabar muchos de esos comentarios y ponerlos en una playlist para dormir… Aunque, pensándolo bien, por mucho que uno se divierta viendo la credulidad de la gente, es delicado que esa gente tiene poder de decisión para escoger gobernantes, para presionar la aprobación o el rechazo de leyes, y el futuro colectivo de nuestras sociedades. Porque no solamente piensan ese tipo de cosas locas acerca de la covid-19, sino también sobre el cambio climático, sobre la justicia social, sobre las libertades civiles, sobre las relaciones internacionales…

Y ahí es donde entramos al asunto del fanatismo. Un fanático, por definición, es una persona que está completamente convencida de que sus conclusiones – ya sean propias o aprendidas – acerca del mundo y de la realidad son definitivas y son la verdad absoluta y todos deberían aceptarlas, de lo contrario son unos tarados y manipulados por el sistema y engañados por el diablo. Por esta misma razón, para un fanático convencer a cualquiera que piense lo contrario de lo equivocado que está es un deber moral casi que ineludible, claro, cómo es posible que deje a este otro pobre ser humano en su ignorancia y en su engaño, tengo que sacarlo de ese error, aunque en el proceso lo trate como un estúpido y me comporte como un patán y lo condene a todos los infiernos habidos y por haber.

Por lo general, estos patrones de conducta uno los ve en personas que tienen un corte más bien fundamentalista, basado en lecturas todas fatalistas del Apocalipsis y otros textos bíblicos que, para ellos, son una predicción confiable acerca del porvenir. Pero, no vayan a creer que el fundamentalismo tiene la exclusiva, ¡no señor! En otras orillas también hay gente que no soporta que los demás piensen diferente, el fanatismo habita en todos los climas. He visto gente con un pensamiento muy progresista que no soporta no tener la razón… de todo hay en la viña del Señor.

Es extraño, porque el fanatismo lleva a las personas a contradecir de fondo lo que uno supondría que es algo en lo que estamos de acuerdo todos los que nos identificamos como cristianos: el amor. Ese versículo del que ya hemos hablado, 1 Pedro 3:15, que es como la autorización para andar por el mundo llevándole la contraria a todo el que uno se encuentre… “estad siempre preparados para presentar defensa”, que de ese texto en griego es de donde sale el vocablo “apologética”, la defensa de la fe. Y creo que ya hemos mencionado también que el componente de “mansedumbre y reverencia” que aparece en ese mismo versículo, no veo que les parezca tan importante. O sea, esa necesidad de defender lo que un fanático cree se asume como una licencia para matar, para tratar a la gente como basura para llevarlos a la luz de Cristo jejeje… ¿muy lindo, no?

Aquí me acabo de acordar de otro par de comentarios que me dejaron hace unos días en un post que hice el día del orgullo gay, diciendo que Dios es amor… una cosa como tan básica del cristianismo, ¿no? Y me despacharon con: “Su «dios» es producto de su mente”… Ah, no… esperen le pongo la musiquita:

Su «dios» es producto de su mente carnal corrupta, no regenerada, ud adora un ídolo, debe arrepentirse de su falsa creencia y venir a los pies de Cristo clamando por perdón y salvación porque por rebeldes como ud, el Nombre de Dios es blasfemado entre los incrédulos!

Claro que Dios es Amor, y porque Dios es Amor, el odia todo lo que contradice su Santo Amor, y retribuira con santa ira a todo aquel que no se arrepiente de su perversa manera de vivir, a todo aquel que no se arrepienta de su maldad, de su pecado

Que biblia lee el cancionero «cristiano»?, la biblia negra de Anton LaVey?, eres un hijo del diablo!

Bueno, ya dejemos en paz a mis amables seguidores que me comentan con mansedumbre y reverencia, no queriendo que yo perezca, sino que proceda al arrepentimiento… y avancemos en este intento de radiografía del fanatismo. 

Entonces, una de las maneras de saber si una persona es fanática, es que no es capaz de ver lo que el otro dice sin entenderlo como un ataque a lo que su fanatismo le ha llevado a creer. Volvamos a poner como ejemplo el post este del día del orgullo gay, en el que dije “Dios es amor. Punto”, con letras de colores, como la bandera del orgullo LGBTQI+, y con unos hashtags que se estaban usando ese día. ¿Cuál es el mensaje? Que para predicar el amor de Dios no hay necesidad de ponerle peros, o adiciones, o cláusulas de permanencia… que sin importar tu preferencia sexual, Dios te ama. 

¿Qué ve un fánatico? Pues un fanático le pone una carga encima a esa afirmación, lo digo por las respuestas que me dejaron, y ve un post que está promoviendo ciertas prácticas sexuales, o ve a alguien diciendo que Dios no castiga el mal, o ve a alguien que no ha leído la Biblia y debe ir corriendo a leerla, o ve a un hijo del diablo… en todo caso, ve en un simple post una amenaza a toda su estructura mental, un ataque directo a su sistema de creencias. 

Para un fanático es virtualmente imposible sentarse a hacer un raciocinio como este: “Bueno, aquí hay alguien que está escribiendo una cosa con la que no estoy del todo de acuerdo, me parece que no comparto nada con este autor, afortunadamente Facebook es muy grande y me puedo ir a leer otra cosa”. No, un fanático ve un becerro de oro y las 12 tribus de Israel semidesnudas contorsionándose en una terrible orgía y las hordas gays de Sodoma y Gomorra intentando tumbar la puerta del justo Lot… en un post que dice “Dios es amor”. Jajaja. Lo siento, no deja de parecerme divertido, aunque es una tragedia.

Entonces, además del dogmatismo característico de un fanático, que lo hace creer que tiene la razón y que eso es incuestionable, que el mundo es exactamente como él lo ve, aparece el autoritarismo: el fanático cree que está en la obligación de imponerme sus creencias. O sea, supongamos por un momento que el fanático tiene razón, que toda la complejidad de la realidad se explica así en los blancos y negros que él ve, que el reduccionismo que compone su forma de pensar representa fielmente al mundo: hijos de Dios los poquitos que piensan como él e hijos del diablo todos los que piensan distinto. Listo, ¿y eso qué? Pues si yo soy un hijo del diablo, eso es problema mío, ¿o no? El que se va con el diablo soy yo, él está haciendo fielmente su trabajo de creer únicamente lo que supone que es verdad… ¡lo felicito!

Piensen por un momento que Jesús, el Hijo de Dios, el Cristo, el Verbo encarnado, que no solo conocía la verdad sino que dijo: “Yo soy la verdad”, hubiera ido por el mundo a las patadas convenciendo a todos de lo equivocados que estaban. Noten que el enfoque de Jesús fue relacionarse con la gente, ir a sentarse con despreciados, con marginados, hacerles sentir que eran seres humanos con dignidad, a algunos incluso los invitó a seguirle, a andar con él y conocerlo más de cerca. Ojo, no a todos. Porque es que nosotros generalizamos muy fácilmente, porque hay una o dos escenas en los evangelios donde Jesús le dice a alguien que no vuelva a pecar, entonces asumimos que eso se lo decía a todos, que tenía una camiseta que decía “Vete y no peques más”. Pero, salvo un par de excepciones, yo veo a un Jesús que sanaba, alimentaba, ayudaba y no dejaba a la persona con compromisos religiosos o morales con él: “bueno, leprosos, vayan y preséntense al sacerdote… ah, y no pequen más”… “muy bien, Jairo, aquí resucité a tu hija pero ya sabes, dile que no peque más para que no se vuelva a morir”. 

Y claro que Jesús confrontó con dureza a cierta gente… ¿saben a quién? ¡A los fanáticos! A los que se creían dueños de la verdad, sin importar su doble moral, y que incluso lo cuestionaban a él, aunque tuvieran que inventarse trampas y mentiras para buscarle la caída. A esos sí que les fue mal, todas esas expresiones que encontramos en la Biblia sobre quedarse excluido del Reino de Dios, figuras como el fuego, la gehena (que era el basurero de Jerusalén), el azufre, el crujir de dientes, metáforas que muchos han entendido también por otro lado, pero bueno, esa es otra conversación… ese cuento con el que le salen a uno: “Jesús habló más del infierno que cualquier otro”, ¿no? Pues, ¿sí vieron a quiénes era que Jesús les hablaba de eso, o no? A los fanáticos, a los religiosos de la época, que no eran capaces de ver por encima de sus dogmas, de sus interpretaciones de la Escritura, de sus tradiciones… que no eran capaces de relacionarse con la gente simplemente porque eran tan humanos como ellos.

Esa es una cosa rara que pasa, que Jesús se sentaba a comer y a conversar del amor de Dios con los pecadores y les advertía del castigo eterno a los religiosos. A muchos nos gusta es hacerlo al revés.

[SUENA PAUSA]

Entonces, hemos hablado de varias características del fanatismo. El dogmatismo, o sea que creen que sus convicciones son incuestionables, o la fuente de sus convicciones, que en este caso sería la Biblia y su manera de leerla y de interpretarla; el autoritarismo, esa necesidad de imponerles su punto de vista a los demás; bueno, y el reduccionismo, esa simplificación de la realidad, reducir todo a “bueno” o “malo”, “blanco” o “negro”, “de Dios” o “del diablo”. Y hay otras cosas de las que podríamos hablar, como la intransigencia con la crítica a sus posturas, porque, claro, todo el que cuestione a un fanático lo hace porque alguien le está pagando para que lo haga, o porque el diablo lo está usando, o porque simplemente es muy estúpido para ver que el fanático tiene la razón.

Pero entonces analicemos un poco lo que yo creo que podría ser una de las principales causas del fanatismo religioso. Si alguien tiene otros factores de los cuales les gustaría conversar, podemos hacerlo, propongan y lo analizamos. Entonces, todo parte de la lectura literalista de la Biblia, eso que a muchos nos enseñaron de que lo que la Biblia dice así fue exactamente, sin posibilidad de cuestionarlo o de, no sé, entenderlo como un recurso literario… creo que fue a César Soto al que le escuché alguna vez en su podcast usar este ejemplo que me parece fantástico: “yo quiero regalarte una poesía y tú piensas que estoy dando las noticias”… ese hermoso salmo jejeje de Alejandro Sanz. Y sí, así lee la Biblia mucha gente, entonces en textos que son poéticos, o alegóricos, o mitológicos, ellos quieren ver verdades científicas absolutas. Y entonces si la Biblia dice que el pueblo de Israel estuvo 40 años en el desierto, eso significa que salieron de Egipto el 15 de marzo del 1445 y llegaron a Canaán el 15 de marzo del 1405, por la tardecita. Lo mismo con los 40 días de Elías caminando hacia Horeb, o los 40 días de Jesús ayunando en el desierto, o sea, nada tiene que ver que para los semitas el número 40 se utiliza para dar a entender una cantidad muy larga de tiempo, como cuando los paisas decimos “esta vida y la otra”, para decir que algo se demoró mucho.

O, como cuando por allá en Éxodo, en el canto de los israelitas al pasar el Mar Rojo, alguien compara a Dios con un gran guerrero, en una canción, y entonces en la Reina Valera lo pusieron como “varón de guerra”. Y entonces, si Dios es un varón de guerra, pues tiene todo lo que un varón debe tener, ¿no? Especialmente uno de guerra. Y a partir de ese tipo de metáforas mal entendidas se construyen un montón de ideas que repercuten en cosas tan reales, no metafóricas, como la desigualdad de géneros. Bueno, en el próximo episodio voy a tener una conversación muy chévere donde vamos a abordar este tema. Pero es un gran ejemplo de lo que pasa cuando se lee una metáfora como si fuera una descripción exacta de la realidad.

Y así mismo los fanáticos leen esos pasajes que hablan sobre el fin del mundo, el regreso de Jesús, el Apocalipsis, y en general toda la Biblia. Y en el centro de esa lectura de la Biblia aparece siempre el asunto del conflicto, que es el punto al que quería llegar. Porque siempre está el lado de Dios y el lado del diablo, la luz y la oscuridad, desde Génesis 1 en adelante. Entonces toda la Biblia es como un gran relato de conflicto (y, en efecto, lo es, narrativamente, pero pues eso no significa lo que los fanáticos piensan). Pero entonces ese conflicto de Israel con los paganos, ¿no? Y David cortándole prepucios a los filisteos, y Elías masacrando profetas de Baal, esas no son simplemente historias, son instrucciones para un fanático, son un llamado, una vocación, una inspiración. Note que siempre sacan esas historias para justificar el tratar como un zapato viejo a todo el mundo: “Ah, como David contra Goliat, así como Elías, así como Josué contra Jericó, así caerá tu altivez y tu confianza en la ciencia”. 

Y luego en el Nuevo Testamento podríamos decir que se valida ese conflicto, y se pasa al ámbito espiritual. Pues, se supone que se pasa a lo espiritual, aunque al que están jodiendo todo el día en redes sociales es a mí, que soy muy corporal y que habito en la tierra de los vivientes, y que sí soy carne y soy sangre, no soy huestes espirituales. Pero sí, entonces ya el conflicto no es Israel vs. filisteos, David vs. gigantes, sino los cristianos vs. el mundo. Y eso pasa porque en los discursos de Jesús y en las enseñanzas de los apóstoles aparece esa figura, el mundo como algo radicalmente opuesto al cristianismo. Pero, la cosa es que cuando la Biblia habla del mundo pues no se refiere a lo que un fanático tiene en la cabeza cuando dice “mundo”. El lenguaje tiene ese problema, que una vez un término se asocia con algo, pues cualquier otro significado que pueda haber tenido se pierde. 

Es como lo que hemos escuchado acerca de la palabra “hogar”, ¿cierto? Que originalmente era un fogón, un lugar de la vivienda con fuego para hacer la comida. Y entonces de ahí sacamos unas ideas todas poéticas, como que el hogar también es como un fuego, y que calienta y alegra la vida y no sé qué. Pero en la realidad, cuando alguien dice  “hogar” no está pensando en un fogón, por más que sepa la historia del término. “Hogar” significa otra cosa. Así pasa con el término “mundo”. Una vez que a alguien se le incrustó en la cabeza que el mundo son los tatuajes, los peinados de moda, el baile, el licor, las series de Netflix, las preferencias sexuales, o musicales, o estéticas, pues lo que menos le va a importar es realmente qué significaba la palabra “mundo”, o lo que traducimos como “mundo”, cuando los autores de las Escrituras la pusieron ahí en el texto para expresar una idea.

Y entonces así es como vemos que hay que ser enemigo del mundo para poder ser amigo de Dios; y que no podemos amar al mundo, ni las cosas que hay en el mundo, porque si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él; y se empieza a destilar ese compuesto explosivo de fanatismo y validación divina para salir al mundo, a ese que sí existe y que compartimos con otra gente que piensa diferente y vive diferente y siente diferente y se enamora diferente y tiene sexo diferente… y empieza la cruzada contra el engaño del mundo, restregándole versículos a todo el mundo en la cara a la primera oportunidad y determinando su destino eterno a partir de un post en redes sociales. Y eso pasa en las iglesias, y eso pasa en las familias y en los círculos de amigos o de trabajo o de estudios… y eso configura en el imaginario colectivo la imagen del evangélico promedio, pero claro, todo lo que la sociedad tenga para decir sobre la pobre inteligencia emocional y la neurosis que se alimenta en muchos círculos evangélicos no es otra cosa que persecución, y “si el mundo os odia, es porque a mí me odió primero”, entonces no hay otro premio más anhelado que el supuesto odio del mundo, y cada que lo critiquen, un fanático se siente perseguido y eso lo hace más parecido a su Maestro… qué cosa tan jodida, ¿no?¡Es el crimen perfecto!

Y es triste, es triste, de verdad. O al menos a mí me da tristeza, tanta gente que pareciera ser como buenas personas, que en condiciones normales son amables, buena gente, pero que en el fondo cargan todo ese miedo, esa ira, esa paranoia, esperando al primer detonante para salir a la luz, ese demonio de Tasmania listo a arrasar con todo a bibliazos. No me imagino una vida sin sentido del humor, sin poder burlarse de nada, ni reírse de uno mismo, ni poder ver los matices de la realidad, sino todo como en blancos y negros, como en bloques, como en un tablero de Minecraft. O sea, yo tuve mis años de funda, pero precisamente me andaba metiendo en un montón de problemas porque me negué mucho tiempo a reconciliarme con ese estilo de vida que me querían hacer creer que era la “santidad” a la que un cristiano debería aspirar.

Y quiero insistir en que eso no es exclusivo de la gente que uno podría clasificar como “conservadora”. He conocido personas que defienden visiones liberales o progresistas y que tienen esas mismas conductas fanáticas. En el mundo de la política sí que se ve eso, en ese ambiente de polarización al que el poder nos ha arrastrado, si estás en contra del actuar del gobierno, entonces automáticamente tenés que aceptar todos los discursos de la oposición, ¿no? Para ponerlo en contexto colombiano, yo no puedo estar más en desacuerdo con las propuestas políticas del señor Álvaro Uribe, y todo lo que representa el uribismo, hay datos que sustentan que detrás de todo el poder que ha tenido este señor como presidente y después hay unas cosas muy oscuras, muerte, desplazamiento. Habrá quien no esté de acuerdo con eso, pero pues ahí están los datos. Y en Colombia uno decir esto que yo estoy diciendo, de inmediato detona el fanatismo en mucha gente: “ah, entonces eres un comunista, izquierdoso, quieres que nos volvamos como Venezuela, andate para Cuba, querés que Petro nos lleve a la ruina”… que Petro es el otro señor que está al otro extremo, con el cual tampoco es que simpatice mucho.

Pero aquí en este país las opciones son ser uribista o ser petrista, si uno trata como de descuartizar la realidad política y social de un país en toda la maraña de capas que la componen, te van a decir que eres un tibio y que eres igual de malo que los uribistas, o que quieres que el castrochavismo se apodere de nuestra patria… Bueno, el tema político es una cosa muy tenaz en todas partes, así que supongo que algunos de ustedes podrán escuchar esto y trasladarlo a sus propios contextos, cambiándole nombres de personas y de partidos. Más o menos así es la cosa.

¿Cómo hacemos para construir una vida sana con criterios sanos, que nos permitan tener posiciones claras y vivir sanamente en comunidades plurales y diversas? ¿Cómo nos vacunamos contra el fanatismo, especialmente en el ámbito de la fe? Y estoy usando nuevamente la idea de vacuna a propósito. Porque justamente ese es un buen ejemplo que puedo usar para expresar lo que pienso al respecto.

Yo fui a vacunarme no porque tenga una fe ciega en la ciencia, ni porque esté enajenado por los medios, ni porque Bill Gates haya comprado mi alma. No, fui a vacunarme porque hay un pandemia desde hace más de un año, que ha dejado más de 4 millones de muertos -que, entre otras cosas, a los conspiranoicos les parece muy poquito, no sé cuánta gente quisieran que se muriera para decir que sí es una situación grave- y porque las vacunas han demostrado ser efectivas en detener contagios de enfermedades muy graves y destructivas a lo largo de la historia reciente.

¿Las farmacéuticas quieren enriquecerse? Claro que sí, las farmacéuticas no son una beneficencia, son emporios a los que les interesa el dinero. No podemos ser tan ingenuos de pensar que los que se inventaron la vacuna lo hicieron por filantropía. Hay plata de por medio, como en todo, así es el capitalismo que ustedes tanto adoran. ¿Los gobiernos quieren controlar a la gente? Obviamente, cualquier gobierno se muere de ganas de ver a todo el mundo en su casa, calladito y sin chistar frente a ninguna de sus medidas. ¿Hay probabilidades de efectos adversos por vacunarse? Claro que las hay, hay probabilidades de efectos adversos prácticamente en todo, pero pues también hay probabilidades de morirse de covid, sobre todo para alguien tan gordo y flojo como yo.

¿Eso significa que todo es un plan conspirativo para imponer un nuevo orden mundial? Claro que no, el tema con las conspiraciones es que no es tan fácil sostener una farsa como los fanáticos piensan. O sea, solo por lógica, pero también hay una ecuación estadística que sustenta esto que les voy a decir, por lógica entre más gente involucre mantener una mentira, más posibilidades hay de que se filtre la información real. 

Pasa con todas las teorías conspirativas, como con el falso alunizaje, que dicen que fue hecho desde un estudio de Hollywood; o con la destrucción de las torres gemelas el 9 de septiembre del 2001 como un trabajo interno del gobierno de Estados Unidos; o con la tierra plana y la conspiración de la NASA para ocultarnos que el mundo no es un globo. ¿Saben que hay terraplanistas que dicen que Australia no existe y también dicen que los australianos son actores pagados para sostener la mentira de la tierra esférica? Googléenlo, para que vean que no estoy exagerando.

¿Las vacunas contienen células de fetos abortados? Si hablan con cualquier biólogo genético les va a explicar que para fabricar vacunas y para otras labores de investigación, se utilizan líneas celulares tomadas de tejidos humanos, muchas de ellas cultivadas en laboratorios a partir de unas células originales. Esta no es mi especialidad, entonces la explicación es algo burda; de hecho, nada es mi especialidad, pero en eso podemos profundizar en otro episodio jejeje… Entonces, estos laboratorios venden cultivos de células, por decir algo, de hígado, o de pulmón, etc, esto se utiliza mucho, por ejemplo en investigación contra el cáncer, y de hecho me lo explicó una amiga cercana que es bióloga y que trabaja en este campo. Un saludo, Sarita, si escuchas esto. 

En los años 60, dentro de ciertas regulaciones legales del Reino Unido y de Suecia, se tomaron células de un par de fetos que fueron abortados para efectos de investigación, así como se toman cadáveres para la investigación, u órganos que extraen de personas vivas, o miembros amputados, o heces o sangre u orina… pues para investigar hay que tratar de cubrir todas las condiciones que se puedan replicar, así funciona la ciencia, no a partir de fórmulas mágicas, señoras y señores. Y de esos dos únicos fetos, que esto luego no se volvió a realizar por temas de bioética, se tomaron algunas líneas celulares, que luego se reprodujeron por mitosis en ambientes controlados en laboratorio y que, posiblemente, no sé qué tanto, pero posiblemente, se hayan usado en investigación relacionada con vacunas.

Vean qué tan diferente este escenario al que le quieren pintar a uno los fanáticos antivacunas. No es que llamen de un laboratorio a decir: “Vea, necesito dos docenas de fetos para la semana entrante, me colabora ahí con unas embarazadas para que aborten que ya se nos acabó la mercancía…”, así acariciando un gato en las piernas y viendo lo que estás haciendo en este momento en miles de pantallas en una sala de control de villano de James Bond. 

A mí, al menos a mí, no me genera un conflicto ético pensar en que alguien hace 60 años haya tomado una muestra de un feto que alguien abortó, no específicamente que fue abortado por culpa de la ciencia, y que con eso se hayan realizado estudios para contribuir a la ciencia. Así como tampoco me genera conflicto que alguien hace un par de siglos se haya atrevido a abrirle la barriga a un cadáver para ver cómo éramos por dentro y entender mejor de qué nos moríamos. Pero bueno, eso soy yo que soy un hijo del diablo.

Bueno, y para cerrar el tema, pongámoslo en este sentido, un poco más bíblico: ¿dice algo la Biblia en contra de ponerse una vacuna? Porque ahí pues también los fanáticos le meten Biblia al asunto, obvio. “Es que ya no eres como Dios te diseñó, porque una vacuna te modifica genéticamente”. Voy a obviar la parte de que es una estupidez creer que una vacuna te modifica genéticamente, y voy a pasar a comentar que no hay nada en la Biblia que sugiera eso. Primero, porque en los tiempos bíblicos no había vacunas, estoy es muy obvio, pero increíblemente hay que aclararlo. Segundo, porque en la Biblia conviven perfectamente la fe y la medicina, como se puede ver, por ejemplo en la historia del Buen Samaritano, que no solamente hizo el bien al hacerse prójimo del hombre herido, sino que le vendó las heridas con aceite y con vino, que era una práctica de primeros auxilios, y que aparte siempre me ha parecido un detalle lo más de coqueto, siendo que el relato nos llegó a través de Lucas, que según la tradición era médico.

O ese texto en Santiago 5, donde hay una instrucción para atender enfermos en la iglesia, y dice que llame a los ancianos y que le unjan con aceite y oren por él. El aceite era medicinal, se inhalaba, o se ingería, o se aplicaba en las heridas. Y bueno, esta instrucción algunos la han tomado literalmente – vaya sorpresa, ¿no? – y entonces agarran aceite de cocina y le llenan la cabeza de colesterol al pobre enfermo jejeje… Pero miren que dentro del momento cultural e histórico, básicamente lo que dice Santiago es: vayan y oren por el enfermo, pero también llévenle medicamentos. Que esto, además, es coherente con el resto del mensaje de la carta, donde Santiago dice que no es suficiente con hacer cosas espirituales por los demás, sino también ayuda práctica, y comida que llene la barriga, y vestir al que tiene frío, y llevarle aceite al que está enfermo para que se alivie. Entonces creo que es acertado concluir que no hay nada de antibíblico en usar medicina, en acudir a la tecnología médica para mejorar la calidad de vida.

“Ay, es que ya no eres como Dios te hizo”, pues lo mismo podría decirse de la ortodoncia, o de las cirugías correctivas, ¿no? “Ay, pues si Dios te diseñó con los dientes torcidos, ¿por qué te los vas a enderezar, confías más en la ciencia que en Dios?”. Espero que caigan en cuenta de lo estúpido que suena. Con todo el respeto con algún estúpido que esté escuchando este podcast, claro jejeje

Vean, si a mí me preguntan, es válido no estar de acuerdo con ciertas cosas, es válido formarse criterios propios con respecto a lo que nos rodea. Claro, eso es fantástico. Sentate a estudiar tu Biblia, y si llegas a la conclusión de que Bill Gates o Joe Biden o el papa Francisco o el que sea es el anticristo, pues bacanísimo. Y si tu fuente es YouTube, o un libro, o una conferencia que alguien dio, bien por ti. Ejercita tu derecho a pensar, eso está muy bien. ¿Sabes qué no está bien? Querer imponerle tu manera de pensar a los demás. De eso no se trata el cristianismo, ni de eso se trata la lógica del Reino de Dios. Ni siquiera Jesús fue así.

Las relaciones valen más que tener la razón, no se trata de obligar a otro a pensar como vos. Se trata de amarlo y aceptarlo como es. “Ah, es que así va a ir para el infierno”, pues qué crees, ¿que tratándolo a las patadas en Facebook se va a convertir? Yo no he visto el primero que diga: “Ay, este fundamentalista me pegó tres versículos en un comentario, dejaré mis malos caminos…”. O bueno, si ustedes lo conocen, por favor envíenme el testimonio y de una vez yo lo entrevisto. Pero si el mismo Jesús se tomó el tiempo de entablar relaciones con gente, y en especial con gente que para los religiosos de la época no valían nada, ¿qué te hace pensar que nosotros, que decimos seguirlo, deberíamos hacer algo diferente?

Atrévete a criticar tus propios puntos de vista, a valorar ideas que te resultan incómodas. Esa es una buena manera de vacunarse contra el fanatismo. Una postura, una doctrina, una religión que no acepta contradicciones, no vale la pena. Ese es uno de los grandes problemas epistemológicos de los fanáticos, que se cierran a la búsqueda de la verdad porque creen que ya la encontraron. Parce, todo es criticable, el mismo Jesús le dijo a sus contradictores: “Vengan y juzguen lo que estoy diciendo, pero juzguen con justo juicio”. Que ahí muchos leen ese “juzguen” desde una perspectiva judicial, ¿no? “¡Cómo que no se puede juzgar a los demás, si el mismo Jesús dijo que juzguen con justo juicio!”. Pues es que juzgar se refiere a usar el sano juicio, tan escaso a veces, por cierto, la lógica, pesar las evidencias, la información disponible, los datos. A eso se refería Jesús cuando le dijo a la gente: “Ustedes me acusan de una cosa, pero la evidencia, lo que yo hablo y mis acciones dicen otra. Juzguen, evalúen, piensen a ver qué resultado les da”. 

Bueno, ya voy a terminar este episodio y ahí les dejo la inquietud. Aprendamos a construir un pensamiento crítico, a no tragar entero, a usar la lógica y la mente tan maravillosa que Dios nos dio. Trabajemos en nuestra salud mental, no nos acostumbremos a validar comportamientos tóxicos, por muy normalizados que estén en ciertos ambientes religiosos, esa peleadera, esas ganas de cascar al que sea porque nos lleva la contraria, de ridiculizar al otro, de humillar, de tratar mal, de ofenderse por un chiste… vayan a terapia, oren, lo que sea que funcione, pero no nos escondamos detrás de versículos para ser una porquería de personas.

Y si no se quieren vacunar, no se vacunen. Y voten por el que a ustedes les parezca. Y comenten en sus redes lo que quieran. Pero por encima de todo eso, recordemos que el llamado de Jesús no fue a tener la razón, sino a amar al prójimo.

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