A mí también me enseñaron que la duda lleva al pecado, que las preguntas difíciles sobre la fe se resolverían en el cielo, que debía bastarme que la Biblia lo dijo y punto. Pero, ¿es realmente tan malo tener dudas? ¿Pueden las dudas llevarnos a conocer a Dios? ¿Por qué ese miedo a poner en tela de juicio lo que siempre hemos creído?

Conversando con mi parcero Cristian Elezeta, en el episodio 15 de la temporada pasada de Notas Sueltas, encontré unas ideas muy interesantes respecto al papel de las dudas en la experiencia de desarrollar la fe.

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