No se imaginan cuánto tiempo llevo queriendo hacer este episodio. Un viaje al pasado, a una vieja teología que abandoné para siempre, de esquemas, cálculos, cronologías y literalismo bíblico. Les voy a hablar de Darby y de Scofield, de las 70 semanas de Daniel, de las razones para el sionismo radical en el mundo evangélico… ¡no me guardo nada!

El episodio editorial de este mes es más bien una confesión. Pero también un testimonio de lo que me pasó cuando dejé de leer la Biblia bajo el lente de una teología tóxica y empecé a dejar que la luz del Evangelio me iluminara los pasos.

Temas en la conversación

  • 00:00 | Introducción
  • 02:13 | Darby y Scofield, pioneros del dispensacionalismo
  • 08:56 | El planteamiento general del modelo dispensacionalista
  • 17:27 | La escatología del dispensacionalismo y las 70 semanas de Daniel
  • 28:02 | Cómo me cambió decirle adiós al dispensacionalismo
  • 35:59 | Conclusiones y notas finales

Frases destacadas

Notas del episodio

Transcripción

Hoy es septiembre 16 del año 2021. Este podcast se llama Notas Sueltas y dice así.

[SUENA MÚSICA INTRO]

Bueno, aquí comienza el episodio número 47 de Notas Sueltas, un episodio lo más de bueno, ya van a ver por qué. Y les doy la bienvenida, como de costumbre, me alegra mucho que estén aquí. Si están tomándose algo, un cafecito, un tecito, una cerveza, su bebida de preferencia, o si están manejando, haciendo ejercicio, lavando los platos, cualquier otra actividad… ¡qué bueno que están por aquí escuchando! De verdad me alegra mucho y espero que lo disfruten.

No les voy a hacer anuncios parroquiales hoy, porque por allá me dijeron el otro día: “no, es que se demora mucho para empezar”, ¡entonces empecemos de una vez pues pa que nos rinda! Los anuncios parroquiales solamente para Patreons jejeje

Vamos a hablar hoy de dispensacionalismo. Ya varias veces he mencionado el término aquí en el podcast y puede que para algunos de los que escuchen sea algo que encuentren familiar, de pronto no el tecnicismo pues, pero sí la idea general. Entonces voy a hacer dos cosas, la primera es un recorrido sobre qué es propiamente el dispensacionalismo, de dónde viene, qué propone y qué trata de resolver. Todo esto, como siempre, desde mi experiencia subjetiva, por ahí seguramente si les interesa el tema más a fondo pueden encontrar recursos en línea para indagar. Y la segunda cosa que espero hacer con el episodio de hoy es contarles qué gané al decirle adiós para siempre al dispensacionalismo.

Porque ya hemos hablado un montón en otros episodios acerca de cómo nuestro acercamiento a leer y entender la Biblia y cómo afrontar la espiritualidad, etc., tiene mucho, mucho, mucho que ver con el modelo o la estructura que nos han enseñado para la interpretación de lo que leemos y de lo que aplicamos. En mi caso ese modelo, esa estructura, fue el dispensacionalismo.

Entonces, para hablar de dispensacionalismo… oíste, qué palabra tan larga, hermano… necesitamos como una abreviatura pa’ eso, porque me va a quedar este episodio de una hora, y 40 minutos serán diciendo “dispensacionalismo”. Bueno, en fin. Para hablar de… esa vaina jejeje… hay que hablar de dos personajes que también he mencionado mucho por aquí.

El primero es John Darby. Este señor fue un sacerdote anglicano en Irlanda en el siglo XIX… a ver, nació en 1800, sí, XIX. El hombre aparece vinculado con dos grandes cosas en la historia del cristianismo, el dispensacionalismo y los Hermanos de Plymouth, la rama del protestantismo donde yo nací y crecí. Básicamente lo que pasó con Darby es que se separó del anglicanismo, eso de salirse de una iglesia que es tan mal visto cuando lo hace uno, pero es tan bien visto cuando lo hace un santo varón de Dios, ¿cierto? Y después de salir de la iglesia anglicana se dedicó como por 5 años a moldear su teología, mientras iba juntándose con amigos a estudiar la Biblia y a celebrar la Santa Cena, así en un grupito pequeño en Dublín, capital de Irlanda, mientras la cosa estallaba. 

Y cuando la cosa estalló, fue que nació el movimiento de los Hermanos, que se caracterizó por varias cosas que para su tiempo fueron disruptivas, diferentes… una de ellas fue su visión interpretativa de las Escrituras, es decir, el dispensacionalismo, que ofrecía una alternativa para entender el obrar de Dios que se veía en la Biblia y, especialmente, lo que venía para el porvenir, el cumplimiento de las profecías, la segunda venida de Cristo, etc. Y otra de las cosas que ofrecía el movimiento de los Hermanos, que esta sí me sigue gustando, era una propuesta de comunidad que no estaba basada en un clero, una casta de ministros para la iglesia, sino esa idea de que todos y todas podemos ejercer el sacerdocio, según 1 Pedro 2:9, un señorío del Espíritu Santo y no de una liturgia establecida. Ideas muy bonitas que les duraron como 15 minutos, porque después estaban arrancándose los pelos en unas disputas de poder ahí todas pendejas. Razón por la cual hay decenas de divisiones de los Hermanos en todo el mundo, casi que en cada iglesia de los Hermanos hay un contador que dice: Llevamos 3 días sin divisiones… 

Ah, bueno, otra cosa interesante sobre Darby es que, a pesar de su trasfondo anglicano, abrazó todas las ideas calvinistas con respecto a la salvación. Todo eso de sustitución penal, predestinación divina. Un remix bien interesante. Y, jejeje, aquí me acuerdo también de una anécdota sobre Darby y es que cuando inventaron el telégrafo el hombre pues puso el grito en el cielo, que esa era una señal del fin de los tiempos, un invento de Caín, un presagio del Armagedón. Jejeje… fundamentalistas satanizando la tecnología, quién lo creyera. Pero pues claro, Darby era hijo de su tiempo, de esa época en la que empezó como esa euforia por las profecías y por el fin del mundo, de donde salió también el Millerismo, papá de los Adventistas, los Testigos de Jehová, y otros movimientos findelmundistas.

Entonces Darby empieza su movimiento y a difundir lo que será su legado en la teología, lo de las dispensaciones, el rapto secreto antes de la tribulación, además estas ideas sobre la administración de la iglesia, y esto se empieza a expandir por Inglaterra, Irlanda, Francia, y en los años 60 del siglo XIX llega a Estados Unidos. Y como en Estados Unidos sí saben pa qué es que sirven las cosas, o sea para ganar plata, entonces ahí sí se vuelve un boom esto de la teología dispensacionalista. Lo eclesiástico realmente no, pero la propuesta teológica sí gustó mucho. Y aparece el segundo personaje importante en esta historia y es el señor Cyrus Scofield. 

Este man Scofield es famoso en la historia del evangelicalismo por una edición de la Biblia con anotaciones, como estilo Biblia de estudio, que se publicó por primera vez en 1909 y se convirtió en un hit de ventas en varios idiomas, no solamente en el mundo angloparlante. Es más, esa fue la Biblia que yo le conocí a mi papá, y la verdad era muy divertido leer las notas, los comentarios, las referencias de versículos. En esa Biblia leí por primera vez, pues en las notas, no en el texto, porque uno termina leyendo más los comentarios que el texto bíblico, vea usted. Ahí leí por primera vez cosas que luego descubrí que eran muy populares en los círculos evangélicos, como la asociación entre Isaías 14 y Ezequiel 28 con la historia de origen del diablo; o también la teoría del gap, ¿cierto? De un periodo indeterminado de tiempo entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2. Entonces ahí entre ese “en el principio” y el “la tierra llegó a estar desordenada y vacía” meten las eras geológicas, los dinosaurios, el meteorito, la caída de Satanás, como una primera creación que se echó a perder y entonces ahí sí Dios volvió a hacer todo en 6 días. ¡Una belleza!

Entonces esa Biblia editada por Scofield incluyó todas las ideas del dispensacionalismo de Darby, incluso le refinó algunas cosas, pero en esencia se acogió a toda la escatología de los Hermanos de Plymouth y cuando se volvió tan popular, pues esas ideas se regaron por todo lado. Luego eso cayó en manos del Seminario de Dallas y de Tim LaHaye y tenemos todo ese evangelicalismo sionista gringo y la saga de “Dejados atrás”, y bueno, lo demás ya lo hemos sufrido todos.

Bueno, de Scofield también hay un panfletico, un libro corto que yo conocí como estudio bíblico a distancia de la Casa Bautista de Publicaciones. Se llama “Trazando bien la palabra de verdad” y ese sí es un tratado puntual acerca del dispensacionalismo y la teología detrás de esa estructura de interpretación bíblica. Si de verdad quieren saber más acerca de este tema, ese libro es un buen punto de partida.

Pero bueno, hablemos entonces de qué es lo que plantea el dispensacionalismo. Este modelo consiste básicamente en identificar unos periodos de tiempo en los cuales los planes de Dios con la humanidad se han administrado o dispensado de cierta manera, con ciertas cláusulas particulares. Estos periodos de tiempo son llamados “dispensaciones” y son reconocibles porque inician con un pacto y terminan con un juicio. Esa es la idea central, Dios le entrega al hombre un pacto, un contrato para ser mayordomo, el hombre la embarra y entonces Dios hace borrón y cuenta nueva. Y ahí vamos de dispensación en dispensación, sabiendo que el hombre siempre fracasará irremediablemente, hasta que Dios mismo le diga: “venga pa’ acá, que me toca es administrar a mí” y ahí sí se resolverá el problema.

Esa es una cosa interesante del dispensacionalismo, que es un patrón así todo redondito, como nos gusta a nosotros. El diagrama con el que a mí me enseñaban y luego yo enseñé el dispensacionalismo empieza y termina con la mitad de un círculo que se llama: eternidad. Con su respectivo versículo de apoyo, ¿no? “Desde la eternidad hasta la eternidad tú eres Dios”, Salmo 90:2. Y ahí en la mitad, nuestra historia humana, 7.000 años repartidos en 7 dispensaciones. El 7 es otro patrón que se va a repetir mucho en esto del dispensacionalismo, el número de la perfección divina: 7 días de la creación, 7 fiestas de Jehová en Levítico, 70 semanas proféticas de Daniel, 7 parábolas de Jesús en Mateo 13, y en Apocalipsis pues 7 mensajes a las iglesias, 7 sellos, 7 trompetas, 7 copas de la ira, 7 montañas donde está sentada la ramera… entonces, claro, no podían ser 6 ni 8 dispensaciones, tenían que ser 7 también.

Ahorita vamos a hacer zoom en las 70 semanas de Daniel, que son clave para todo este cuento. Ay, Señor, se siente tan raro esto. O sea, es la primera vez que hablo de todo esto desde que me dí cuenta que era una payasada. Pero bueno, sigamos.

Entonces, ¿cuáles son las 7 dispensaciones? Preguntarán ustedes, al menos los que todavía no se hayan dormido para estas alturas del episodio. Bueno, son la inocencia, desde la creación hasta la caída, como dos días prácticamente. La conciencia, que va desde la expulsión de Adán y Eva del jardín del Edén hasta el diluvio. Acuérdense que empiezan con un pacto y terminan con un juicio. Entonces la tercera es la dispensación del gobierno humano, que empieza con el pacto de Dios con Noé después del diluvio y termina en la torre de Babel, con el juicio de la confusión de las lenguas. Luego viene la dispensación de la promesa, que básicamente cubre la historia de los patriarcas, empezando por el pacto de Génesis 12 entre Dios y Abraham, y termina con la salida de Israel de la esclavitud en Egipto, con el juicio de las 10 plagas. Ahí van entonces 4 dispensaciones, embutidas ahí en las primeras 40 páginas de la Biblia. La siguiente es la dispensación de la ley, empieza con el pacto del monte Sinaí y termina con el juicio sobre Cristo en la cruz. 

Y ahí empieza la dispensación en la que estamos actualmente, la dispensación de la gracia, que empieza con el nuevo pacto de Dios con la iglesia y se terminará con el juicio de la tribulación. Que ahí es necesario mencionar que otro de los ejes del dispensacionalismo es una diferencia radical entre el reino de Dios en el Antiguo Testamento, especialmente en la dispensación de la ley, y el reino de Dios manifestado en la iglesia, durante la dispensación de la gracia. A eso volvemos más adelante. Y bueno, la última dispensación es el milenio, donde Jesús va a reinar por 1000 años, ni un minuto más ni un minuto menos jejeje, y esa dispensación se termina ya con el juicio final, para terminar con toda la historia del fracaso humano y darle paso a la eternidad.

¿Cómo la ven? Ese es a grandes rasgos el modelo dispensacionalista, que es muy lindo, muy simétrico, muy de 7 en 7, hasta que uno se pone a pensarlo mejor. Pero pues eso de pensarlo mejor está básicamente prohibido en el movimiento de los Hermanos, porque la razón humana se equivoca, pero la palabra de Dios interpretada por Darby y editada por Scofield, jamás. ¡Cómo se les ocurre!

[SUENA INTERMEDIO]

Entonces, creo que vale la pena terminar esta explicación haciéndole zoom a un par de cosas. Una es que, obviamente, este modelo está basado 100% en una lectura literalista de la Biblia. O sea, donde dice 430 años, son exactamente 430 años, no le busque. Esto es importante, porque así el modelo se cierra en un número de años redondito: 7.000. Aquí hay que mencionar un antecedente importante de esto de hacer cuentas con las fechas y la cronología de la Biblia, y es el arzobispo de Usher. Este señor hizo unas cuentas en 1650 basándose en la edad de los patriarcas y la cronología que se encuentra en las historias bíblicas desde el origen del mundo y le dio que el mundo fue creado el sábado 22 de octubre del 4.004 A.C. por la tardecita, a las 6 de la tarde. Vea, ya casi es el aniversario del mundo, va a haber que hacer un live para celebrarlo.

No solamente eso, sino que también resulta que Adán y Eva fueron expulsados del Edén el lunes 10 de noviembre, esta gente no duró fue pero nada en el paraíso, solamente alcanzaron a cotizar como tres semanas de pensión, jejeje… por eso fue que les tocó después con el sudor de la frente… Bueno, en fin, y así sucesivamente, el diluvio se terminó el miércoles 5 de mayo del 2348 A.C. Eso pasó porque este man empezó a echar de para atrás con esas fechas del Génesis y esos fueron los cálculos que le dieron. Una belleza.

Y lo más divertido del asunto es que eso fue todo un plan publicitario del rey Enrique VIII, porque en esa época estaba el bochinche entre Inglaterra y Roma, entonces la idea era demostrar que la monarquía inglesa venía como descendencia directa de Set, el hijo de Adán, hasta el rey Enrique. Ah, sí… ¿la iglesia de Roma viene de Pedro? Pues la de nosotros viene de Adán, in your face!!! Jajaja… Estos cristianos, qué pena nosotros a lo bien, ofrezco disculpas a los ateos que han tenido que aguantarnos tanto tiempo. 

Bueno, esto no tiene mucho que ver con lo del dispensacionalismo, pero al final sí, porque entonces con unos cálculos parecidos, resulta que fueron más o menos 4.000 años desde la creación hasta Jesús, o sea las primeras 5 dispensaciones, así que con los 2.000 más o menos que van de la dispensación de la iglesia, ya más o menos son 6.000, y faltan los 1.000 del milenio para que cuadren redondito los 7.000, así como los 7 días de la creación… ¡o sea que Cristo ya viene! Yo no sé qué van a hacer cuando lleguemos al 2.060, 2.070, porque ahí ya se empieza a descuadrar lo de la venida de Jesús para cuadrar los 7.000. Aunque, bueno, en el 2.070 con el cambio climático y las derechas neoliberales gobernando el planeta pues vamos a tener problemas más graves de los cuales preocuparnos.

Entonces, sin literalismo no hay dispensacionalismo. Porque las palabras que Dios le dijo a Noé o a Abraham o a Moisés, tienen que haber sido exactas, y en fechas exactas, para marcar el inicio y el final de las dispensaciones. 

Y lo otro es lo de la escatología, así con esa precisión quirúrgica con la que Dios ha trazado los tiempos a lo largo de las primeras dispensaciones, así también va a ser con el final de los tiempos, porque Dios es un Dios de orden. Y la clave está en Israel, “de la higuera aprended la parábola”. Ah, por eso es que entre los evangélicos se dice tanto eso de “Israel es el reloj profético de Dios”. Entonces ahí es que toca mirar las profecías de Daniel.

Este loco tuvo una visión, según Daniel 9, donde le explicaron que el tiempo que quedaba para que se acabara todo y se cumplieran los planes de Dios eran 70 semanas. 7 semanas para reedificar la ciudad de Jerusalén y el Templo y 62 semanas para que se matara al Mesías. Esto se entiende como semanas de años, semanas proféticas que llaman, así que 1 semana es igual a 7 años en esa profecía, esa es la tabla de conversión. Es decir que 49 años después de la fecha de escribirse la profecía de Daniel se reconstruyó Jerusalén y el Templo. Y eso se cumplió, claro está. ¿Cómo lo sabemos? Pues porque la fecha de reconstrucción efectivamente nos da 49 años después. ¿Cómo lo sabemos? Pues porque le pusimos a Daniel una fecha de escritura de 49 años antes de la reconstrucción. Jejeje… y hemos llegado a un maravilloso razonamiento circular que es el pan de cada día en esto de la interpretación de profecías. 

Ahí, de paso hay dos problemas. El primero es que no hay un único evento de reconstrucción de Jerusalén o del Templo, sino 3. Eso está en los mismos textos bíblicos, está la excursión de Zorobabel, luego la de Nehemías para reconstruir el muro y luego la de Esdras para reorganizar el culto y todo el sistema litúrgico del templo. Entonces, ahí nos encontramos con cuál fecha puede ser esa de la séptima semana de Daniel. Pero viene el segundo problema, que es más grave, y es que el libro de Daniel, según las investigaciones más recientes, está data en el siglo II antes de Cristo, es decir, ahí no caben 69 semanas proféticas ni a palo. “Ah, pero es que esa fecha no puede ser la de Daniel, eso es invento de los teólogos liberales para desprestigiar la profecía y la Palabra de Dios”. Pues eso no es invento, eso se puede saber con métodos muy confiables de fechado que se aplican a cualquier documento histórico antiguo, no solamente a los manuscritos bíblicos. Además, casi que el único argumento para la fecha que se sostiene en los círculos conservadores es que tiene que ser alrededor del año 483 A.C., ¿cómo lo sabemos? Para que se cumplan 69 semanas hasta la venida del Mesías. Razonamiento circular otra vez.

En fin. Entonces la historia de Jesús, la venida del Mesías y su sacrificio cierra las 69 semanas de esas 70 semanas proféticas que aparecen en Daniel. ¿Qué pasa con la semana 70? Aaaaah, aquí es donde aparece la magia. Ojo pues. Cuando Israel rechazó a Jesús como rey, se paró el reloj de Dios. Y se abrió la puerta de la gracia para los gentiles, para todos los pueblos que no eran Israel. Eso resuelve el problema de qué pasó con la gente que era de otros pueblos antes de la venida de Cristo, ¿se salvan? No, se jodieron por no haber nacido en la dispensación de la gracia, sorry. Es más, los que no fueron alcanzados por el cristianismo de occidente, por ejemplo los nativos de América antes de la conquista española, se jodieron también por haber nacido en la dispensación de la gracia, pero no en Europa, sorry. Porque pues eso de la gracia así como tan gracia, gracia, gracia… tampoco es que sea… no vayan a creer. Eso también tiene sus términos y condiciones. ¿Ah, pero y cómo se salvaban entonces los de las dispensaciones antes de Cristo? Pues creyendo en Cristo… ¡Pero si todavía no había venido!… Pues tenían que creer que iba a venir. ¿Alguna otra pregunta o podemos continuar? Jejeje…

Entonces pille pues, el reloj de Dios ha estado detenido todo este tiempo, Israel fue dispersada por todos los países, hasta que en 1.948 surge el Estado de Israel después de la Segunda Guerra Mundial. Ah, sí, Hitler, el Holocausto, todo eso estaba claramente en la Biblia. Obvio, estaba claramente después de qué pasó, a nadie se le ocurrió advertirle a los 6 millones de judíos asesinados que eso estaba en la Biblia para que se hubieran protegido. Pero bueno, daños colaterales del perfecto plan de Dios, él sabe como hace sus cosas, ya dejen de interrumpir.

Claro, cuando pasa eso, se conforma un Estado judío y se les da un territorio, eso mejor dicho fue el acabóse para los dispensacionalistas… ¡ahora sí arrancó otra vez el reloj de Dios, hijuepucha! ¡Huid a los montes, huid a los montes! Solo que pues eso pasó, y nada pasó. Jejeje… pero sí se empezó a prestar toda la atención del caso a las noticias de esa región, y entonces todas las guerras de Israel con las naciones vecinas eran cumplimiento de tal o cual profecía. Y, obviamente, había que hacerle barra a Israel, que es el pueblo de Dios, por más que el reloj esté parado, siguen siendo el pueblo escogido. Eso explica el sionismo extremo de los evangélicos y por qué justifican la matanza de palestinos y las banderas del Estado de Israel en los púlpitos evangélicos… en fin… parece que es muy difícil entender que una cosa es el Estado judío y otra cosa el pueblo judío, pero bueno, qué vamos a hacer.

Yo conocí un man que me sacó una carambola profética una vez con lo de la fundación del Estado de Israel. El man agarraba ese pasaje de Mateo 24 donde Jesús dice: “aprendan la parábola de la higuera, cuando brotan sus frutos”, entonces la higuera es Israel y el brote es cuando fundaron el Estado de Israel, es decir en 1948. Y después dice Jesús: “no pasará esta generación”. Entonces de ahí brinca al Salmo 90, que dice que la vida de una persona es de 70 años, los más robustos 80 años, vamos bien ahí los que somos más robustos, para los que dijeron que ser gordo no me iba a traer ningún bien… jejeje… y entonces una generación después de 1948, es decir, 70 u 80 años después, es en el 2008 o en el 2018. Eso significaba, porque eso me lo dijo como en el 2015, que tenía que ser en el 2018 lo de la venida de Jesús. ¿Cómo lo sabemos? Pues porque en el 2008 no fue jejeje… Y, bueno, quién sabe qué habrá pasado con ese loco, porque según esas cuentas estamos en el 2021, o sea como en la quinta trompeta. Eso explica el coronavirus… ¡Es broma! Estoy jodiendo, ahora no falta el que se pone a hacer cuentas y dice: “Oiga, siiiiiii” jajajaja… yo me los conozco.

Entonces ahí está la cosa con lo de las 70 semanas de Daniel. Según el dispensacionalismo pretribulacionista que yo aprendí desde niño, el reloj vuelve a andar cuando Cristo arrebata a su iglesia, y empieza la última semana de 7 años de tribulación, la tercera guerra mundial, la destrucción del Vaticano, y al final de eso ya empieza el reino milenial de Cristo, en el que reinaremos con él, dependiendo de qué tan juiciosos hayamos sido en la iglesia y los talentos y todo eso. Y ya en este pedazo las opiniones están divididas, sobre si el rapto sí es antes de la tribulación, o después, o en el medio, si se van todos los cristianos, o los más flojitos y los que andan escuchando por ahí podcasts medio raros se quedan para ser purificados, etc. Pero de ahí pa atrás, creo que estamos todos los evangélicos dispensacionalistas de occidente más o menos de acuerdo en ese esquema.

Ese es el país de las maravillas en el que yo viví durante 31 años, y uno se acerca a la Biblia y todo eso tiene sentido. O sea, es imposible no verlo, ahí está claramente. Casi que uno cree que hay versículos que específicamente lo avalan: “Y fue la tarde y la mañana la tercera dispensación”. Y además que eso sirve para explicar un montón de cosas, como por ejemplo las locas aventuras de Jehová en el Antiguo Testamento, ¿cierto? Ese Dios matando gente y ordenando genocidios y enviando plagas y migraciones forzosas… ah no, es que eso era en esa dispensación. Es que Dios es cosa seria, pero agradezca que estamos en la dispensación de la gracia. “Ah, pero el cuarto mandamiento dice que hay que guardar el sábado”… Ehem… amigo… ¿has escuchado hablar de las dispensaciones? Eso era para la ley… Lo mismo que el diezmo y la varita cuando uno iba a cagar… sí, hay un versículo con un mandamiento de llevar una varita cuando uno iba a cagar, búsquenlo que es en serio… ¡y obedézcanlo! Jajaja…

Entonces esa discontinuidad explica un montón de cosas del Antiguo Testamento que nos molestan, o que usan los incrédulos para cuestionar la veracidad de las Escrituras… es que eso era en otra dispensación. Siguiente pregunta, amigo periodista. Ese es el asunto con las estructuras teológicas, que es que nos dan comodidad. Y lo mismo pasa pues con cualquier otra estructura teológica, liberal, conservadora, funda o progre. Al final lo que queremos son modelos para que todo encaje, para quitarnos de encima esas preguntas malucas que no nos terminan de cuadrar. Y se nos olvida que Dios es un misterio, pero bueno, ese es otro tema.

Entonces para cerrar este episodio voy a hacer un par de comentarios acerca de los beneficios de haber salido de esa matrix dispensacionalista… hay que aprovechar que volvió la fiebre de Matrix, ¿no? Tomé la pastilla roja y salí del fundamentalismo… “Morfeo, me duele el cerebro”, “Es porque nunca lo habías usado” jejeje. Bueno, chiste fácil, perdón.

Bueno, tengo que decir pues que tampoco es que yo fuera un ente sin cerebro que aceptaba a ojo cerrado todas esas explicaciones. La verdad me metí en varios problemas por cuestionar ese hermetismo, esa precisión tan forzada, o por decir “pues esto no se puede afirmar con un 100% de certeza”… Claro, ahí andaba como a medias tintas, no del todo convencido, pero pues también uno tiene su estructura mental y eso le sirve para explicar las cosas. Entonces, si funciona, dejémoslo quieto.

Pero ahora que no tengo estructura, o que la estructura resultó ser una barrabasada teológica y resultó que el rey estaba desnudo y que consciente o inconscientemente me habían timado toda la vida, haciéndome pasar por lógico y bíblico y espiritual un sistema que se inventó un cucho irlandés todo cascarrabias, me vendieron una teología tóxica, como dice un post que leí justo hoy de nuestro querido Dinosaurio de Noé. Una teología rígida, que no admite cuestionamientos, que ya tiene todo resuelto. Ya no quiero tener nada que ver con esa manera de entender a Dios.

Y entonces ahora leo la Biblia, no las notas de Scofield, sino la Biblia, lo que realmente está escrito ahí, preguntándome con qué intención habrán escrito eso, para quién, en qué momento de la historia, y la cosa cobra un sentido distinto. No veo en la Biblia pedazos que sí son para mí y otros que no son para mí. Que eso incluso me lo enseñaron a ver en el Nuevo Testamento, no solamente en el Antiguo. Por ejemplo, en Mateo 25 que aparece la parábola de los cabritos y las ovejas, ¿cierto? Que Jesús le dice a unos: “vengan al reino de mi Padre porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber”… Eso no es para esta dispensación. Eso es para después del rapto, y ese juicio va a ser después de la tribulación y los que hayan ayudado a los judíos perseguidos por el anticristo van a entrar al reino milenial y los que no, chulumbún, al fuego eterno. Entonces yo no podía leer Mateo 25, esa parábola, y preguntarme: “Bueno, esto que dijo Jesús cómo lo puedo hacer”… ¡No! No lo puedo hacer. O bueno, tal vez si lo puedo hacer, quedándome en el rapto y buscando judíos en la tribulación, jejeje… hay que mirar la higuera a ver si lo logro.

Pero entonces ahora leo la Biblia y puedo buscar ahí cosas para mí, sin importar la dispensación. Puedo ver las Escrituras como testimonios de una experiencia de fe de hombres y mujeres que también buscaban a Dios y me puedo beneficiar de eso. A uno le dicen, cuando empieza este camino de cuestionamiento y de… bueno, ese término deconstrucción ya no me gusta tanto, porque ya ahorita pues todo el que se pone bravo con el pastor porque no lo dejaron cantar ya está deconstruyéndose pues… Pero bueno, digamos deconstrucción, al menos es más corto que dispensacionalismo. Cuando uno anda por esos pasos de cuestionar y reflexionar más en serio sobre lo que uno cree y por qué lo cree, hay gente que le dice, o a mí me han dicho pues, “Ah, pero entonces ud ya no cree en la Biblia, ya ud no quiere obedecer la palabra de Dios”…

Pues al contrario, ¡ahora es que más creo en la Biblia! Porque ahora me sirve toda, y ahora es que me interesa ver ese mensaje de fe a qué me desafía en mi forma de vivir, en mi ética de relacionamiento con otra gente, no solamente con otros dispensacionalistas, o con otros Hermanos de Plymouth… Ahora es que puedo vivir trayendo a Jesús a mi aquí y a mi ahora. Porque ya no estoy pensando en raptos ni en armagedones ni en el plan detallado de Dios para los eventos del porvenir y el juicio que se aproxima. Dejé de ver la Biblia como un plano del futuro, como una bola de cristal, y empecé a verla como un mensaje relevante para lo que me está pasando ahora, a mí y a mi barrio, a mi ciudad, a mi comunidad, a mi país…

¿No les parece una maravilla eso? Cuando yo era dispensacionalista, las 7 cartas de Apocalipsis eran un trazado de la historia de la iglesia, desde la iglesia de Éfeso, en la época de los apóstoles, que perdió poco a poco su primer amor; la iglesia de Esmirna, perseguida bajo 10 emperadores y se mantuvo fiel; la iglesia de Pérgamo, que significa enteramente casada, y representa la unión con el Imperio; la iglesia de Tiatira, la iglesia papal, que tolera a esa mujer Jezabel… ¿sí ven? Todo redondito, cuadra perfecto. Todo es profético, todo se cumple, hasta la iglesia de Laodicea, la iglesia muerta de los últimos tiempos, que se la pasa en TikTok y defendiendo a los homosexuales. Entonces uno lee esos dos capítulos de Apocalipsis y no se pregunta: “ve, y esto para qué me sirve”, no. Uno quiere es demostrar la precisión profética de esos 7 mensajes para ver más o menos cuánto falta para la venida de Jesús.

Mateo 13 es otro ejemplo, igual… la misma lógica, 7 parábolas en las que se dibuja la historia de la iglesia. Incluso, hay un paralelismo entre esas 7 parábolas y las 7 iglesias de Apocalipsis. Sí, yo estaba en una secta muy brava, lo sé jajaja… Entonces, hace un par de meses vi un video maravilloso de mi amiga Milena, Pandereta Milennial, se llama el canal, sobre la semilla de mostaza. Un mensaje precioso, que les voy a pedir que vayan a ver si aún no lo han hecho, ahí les dejo el link. Les cuento pues que a mí ese mensaje me cambió un montón de cosas, me aclaró para dónde quería que se fuera mi vida de fe, mejor dicho, un mensaje transformador.

Pero pues eso siempre ha estado ahí en la Biblia, cuál es el misterio pues. Es que yo leía esa parábola y no veía un mensaje de Jesús para enseñarme a ser mejor persona. No, yo veía una imagen de la iglesia que se alió con el Estado y pervirtió su propósito. Porque la semilla de mostaza debía ser una planta pequeña, ese era el propósito de Dios con la iglesia, y se convirtió en un gran árbol, en una iglesia enorme pero solo de nombre, porque los pájaros venían a hacer nido en sus ramas, y claramente los pájaros representan los juicios de Dios sobre la maldad.

Parce, 31 años de mi vida desperdiciando esa parábola por estar creyendo esas… cosas raras… Y cómo quieren que no me dé rabia jajaja… Y así desperdiciando prácticamente media Biblia, porque eso cuando uno se obsesiona con las dispensaciones lo que le aplica del mensaje bíblico es muy poquito, la verdad.

Entonces alguien dirá: “Ah, pero es sí es culpa suya, Abner, porque usted podía hacer todo eso que dice que es ahora sin necesidad de volverse un hereje”. Pues sí, de pronto sí podía, pero no pude. Para mí, el camino de la fe significó alejarme de la toxicidad que esa teología tenía para mí, porque si no nunca iba a entender el verdadero sentido del evangelio. Para ustedes funciona seguir sumando edades de patriarcas, felicitaciones. Ánimo. Pero pues yo estoy contando la experiencia mía, no falta al que también le sirva. Ojalá que sí.

Bueno, yo creo que por hoy podemos dejar ahí. He estado pensando en muchas otras cosas relacionadas con el qué sigue después de que uno saca la cabeza de esos sistemas extraños, pasa todo el proceso de rehabilitación, de fundamentalistas anónimos, y después… ¿qué? De eso vamos a hablar después.

Pero creo que esto del dispensacionalismo explica un montón de cosas que se aceptan y se enseñan en muchos círculos evangélicos, posiblemente alguna persona que haya escuchado todo esto pues no haya entrado hasta esos círculos tan profundos de esa teología tóxica, pero algo sí habrá escuchado. Lo del sionismo, la obsesión con el rapto, las semanas de Daniel, lo de la diferencia entre la ley y la gracia. Ahora ya saben de dónde vienen esas ideas, ese es el panorama completo del sistema dispensacionalista.

Un último pensamiento, una nota suelta para que se lleven para la casa: la idea de cuestionar y sacar al desnudo las cosas absurdas de esa teología que se vende como si fuera la única y correcta, es crear criterio. De eso estuve hablando hace días en las redes sociales. No es suficiente con uno dejar de creer ciegamente en una cosa para pasar a creer ciegamente en otra. No es cambiar de burbuja funda a burbuja progre. Yo cada vez me convenzo más de que la cosa está primero en ser capaz de pensar por uno mismo y de abrazar el misterio de Dios, aceptar que hay cosas que mis explicaciones no van a abarcar del todo y vivir en paz con ese hecho. Y segundo, que caminar con otros y con otras en este camino de fe y de duda y de cuestionamientos y de aceptaciones, implica encontrarse con otras posiciones, con otros puntos de vista y no calificarlos. 

Espero que por eso estés escuchando vos este podcast, no para recibir respuestas, sino para escuchar un punto de vista personal, una experiencia mía de la que puede que aprendas algo, o puede que no. Y también espero que sea que estés o no estés de acuerdo conmigo, te sientas bienvenido o bienvenida a compartir tu punto de vista conmigo, para llevarme la contraria, para cuestionarme o para explicarme mejor por qué crees que por ahí no va la cosa. ¡Claro! Para eso es que me gasto yo este tiempo contándoles todo esto, para invitar a que me cuenten cosas de vuelta.

Porque de eso también me liberé al decirle adiós al dispensacionalismo. De tener que estar mirando el plano de las 7 dispensaciones a ver si era así o no. Y empezar a mirar a la gente a los ojos.