La separación que los cristianos concebimos entre lo espiritual y lo terrenal, lo sagrado y lo profano, lo celestial y lo mundano, tiene impacto en mucho de lo que hacemos y en mucho de lo que calificamos como inadecuado. También de ahí nace un recelo contra el arte, la música, el cine, la literatura… ¿cómo podemos vivir y experimentar el mundo sin esa dicotomía y con una mayor libertad? Es parte de una conversación que tuve en la temporada pasada de Notas Sueltas con Stephen Di Trolio, un teólogo y entusiasta del arte.

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