La duda es una de las grandes cenicientas en el pensamiento cristiano. La hemos satanizado al punto de no dejarle espacio en nuestra construcción teológica a nada que no sea certeza absoluta y respuesta definitiva. El año pasado conversé en un episodio de Notas Sueltas con mi amiga Milena Forero (@panderetamilennial) sobre lo que sucede cuando uno empieza a permitirse cuestionamientos a la fe.

Aquí puedes ver el episodio completo.