¿Qué tal si las doctrinas y dogmas que defendemos, los credos que abrazamos, todo lo que conforma nuestra práctica de fe, no es más que un remix, una mezcla de muchos componentes? Hagamos un recorrido por todos esos ingredientes que se juntaron a lo largo de la historia para crear lo que predicamos como divino, pero tiene mucho de humano.

Temas en la conversación

  • 00:00 | Introducción
  • 01:02 | Por qué se dice que todo es un remix (incluso el cristianismo)
  • 03:03 | Mi historia personal en una iglesia de «sana doctrina»
  • 05:51 | Los ingredientes del cristianismo a través de la historia
  • 10:03 | La defensa de la «sana doctrina»
  • 14:45 | Las grandes ramas del protestantismo en la historia

Frases destacadas

Eso mismo pasa con el cristianismo, las doctrinas, los dogmas que defendemos, los credos que abrazamos, todo lo que conforma nuestra práctica de fe, las cosas que hacemos en la iglesia, todo eso no es más que un remix.

Los dogmas y las doctrinas no solamente tienen un componente teológico y bíblico, sino que también tienen un desarrollo histórico que, al entrar a mirarlo, hace que uno entienda mejor cómo el cristianismo llegó a ser lo que es ahora.

Es muy interesante entender esas implicaciones históricas de lo que creemos, qué motivaciones hubo detrás de esos misioneros, esos teólogos, esos grandes representantes de la fe en cada uno de esos movimientos. Es también muy valioso uno tomarse el tiempo de reflexionar y de formar convicciones propias. Pero hay que poner los pies sobre la tierra, en eso que queremos vender como divino hay mucho de humano.

Notas del episodio

Transcripción

Bienvenidos a un nuevo episodio de Notas Sueltas. Este es el segundo episodio y lo he llamado «Tu doctrina es un remix». Les voy a explicar de dónde viene el nombre.

Hace unos años, por ahí en el 2013 o algo así, vi una charla en internet que se llama “Everything is a Remix” (en español sería como “Todo es un remix” o «Todo es una remezcla»). Ese concepto de remix, o de remezcla, viene del mundo de la música electrónica, es cuando un DJ o un productor musical toma una canción que ya existe y la combina o la mezcla con otros sonidos, con otros ritmos o con pedazos de otras canciones, o de canciones propias. En todo caso, el resultado es una “versión” distinta de la canción original. Eso es un remix.

Bueno, en fin, en la charla que les digo, este conferencista explica cómo todos los productos culturales que tenemos alrededor, las películas que vemos, las historias que hay en las series que maratoneamos y que nos atrapan, todas las canciones que pegan en la radio, las obras de arte, los libros, los videojuegos… absolutamente todo es una versión de algo parecido, de algo más antiguo, con elementos que se cambian para asimilarlos más fácilmente en nuestra cultura. Es una charla muy interesante, por si de pronto les causa curiosidad y no la conocen, les voy a dejar el link en las notas del episodio.

Esto fue hace unos 7 u 8 años y esta idea me quedó dando vueltas desde entonces. Muchas veces me he sentado a reflexionar sobre esta pregunta: ¿qué tal si lo mismo pasa con el cristianismo? Bueno, la respuesta que me he dado es: sí. Eso mismo pasa con el cristianismo, las doctrinas, los dogmas que defendemos, los credos que abrazamos, todo lo que conforma nuestra práctica de fe, las cosas que hacemos en la iglesia, todo eso no es más que un remix. ¿Qué pasa si todo eso no es más que una mezcla de componentes que simplemente se han venido juntando para traernos a lo que hoy conforma la cultura cristiana en la que nosotros nos movemos?

En el primer episodio les estaba comentando precisamente un poco sobre cómo creo que nuestras convicciones están en gran medida condicionadas por un montón de factores, y no solamente por cosas que nos pasan directamente a nosotros, sino por momentos específicos en la vida de otras personas que han afectado lo que nos llega a nosotros, lo que nosotros recibimos. Porque es que la reflexión y el descubrimiento teológico no solamente sucede en un punto específico de la historia, y está condicionado por ese momento de la historia en el que sucede, sino que en muchos casos también han moldeado los acontecimientos históricos.

Mejor dicho, vengan yo les echo todo el cuento desde el principio… Yo crecí en una iglesia fundamentalista, en una iglesia que se jactaba de ser muy bíblica, y todavía es una comunidad que se jacta de su sana doctrina. Todo, absolutamente todo lo que hacíamos en la iglesia, todo lo que enseñábamos era conforme a la Biblia. Y esto pues no es nada nuevo… en todas las otras iglesias pasa lo mismo, ¿cierto?… Ninguna iglesia dice como: «Bueno, la Biblia dice otra cosa, pero nosotros vamos a hacer esto». Todas las comunidades cristianas pues tienen ese sustento bíblico, ¿cierto? Una manera de explicar a partir de ciertos textos y de ciertas interpretaciones lo que hacen, lo que creen. Pero bueno, en todo caso así era la comunidad, la iglesia en la que yo me crié. Y pues bueno, les estaba diciendo, en todas partes nos hacen ver como si la doctrina les hubiera llegado como una revelación especial para que no la siguieran embarrando como todas las iglesias antes de ellos, ¿cierto? Como: «Todos estaban equivocados, pero menos mal que nosotros sí entendimos cómo es que es este cuento». Y bueno, de hecho, en algunas denominaciones como los adventistas, los testigos de jehová, incluso los mormones y otros literalmente les dicen eso. Que un ángel vino y le reveló a fulano y entonces así es que es porque este fue el que recibió la revelación, esta persona, y así es que es.

Pero bueno, en fin, mi sorpresa fue muy grande a los 14 o 15 años, cuando yo descubrí que esa tal sana doctrina que me habían enseñado toda la vida era un remix, no más. Una mezcla de cosas anglicanas, anabaptistas, wesleyanas, mucho calvinismo, un tris de luteranismo, un par de cucharadas de San Agustín, una pizca de San Atanasio y sal y pimienta al gusto, y revuelva… y ahí salió la sana doctrina por la que yo estaba dispuesto a hacerme pegar un tiro.

Vea, a nosotros hasta nos enseñaban que no éramos una denominación… «No, es que nosotros no somos una denominación, somos la iglesia que fundó Jesucristo, porque así era la iglesia del Nuevo Testamento, como nosotros», y al final resultó que no solamente éramos una denominación más, sino que hasta resultamos ser uno de los movimientos que más divisiones ha generado en su historia. O sea, hemos sido responsables de un centenar de denominaciones, fruto de todas estas intrigas y controversias entre los Hermanos. Si a alguno de pronto le interesa, por cierto, tengo algunos documentos históricos muy interesantes sobre la historia y las aventuras y las tragedias de los Hermanos de Plymouth, que es la comunidad, la corriente denominacional a la que me estoy refiriendo, me escriben y se los hago llegar.

Pero bueno, vámonos a la historia. Yo creo, por cierto, que una de las grandes falencias del cristianismo ha sido dejar a un lado el estudio de la historia. Porque es que los dogmas y las doctrinas no solamente tienen un componente teológico y bíblico, sino que también tienen un desarrollo histórico que, al entrar a mirarlo, hace que uno entienda mejor cómo el cristianismo llegó a ser lo que es ahora. Y puntualmente alguna rama del cristianismo que abraza esos dogmas pues ha tenido precisamente un desarrollo histórico amarrado a cómo se ha desarrollado ese dogma en la historia.

Entonces, bueno, para hablar del cristianismo pues hay que empezar a hablar del judaísmo, que es un ascendiente directo, la religión de los hebreos. Esta gente, pues todos sabemos, ha sido un pueblo que ha sufrido migraciones, repatriaciones, cautividades, esclavitud… Hay una pregunta muy interesante y hay muchos investigadores trabajando en entender hasta dónde influyó en el pensamiento judío todo lo que vivieron estando en contacto con los egipcios, con los cananeos, asirios… bueno, con los grandes imperios como los babilonios, los persas, los griegos, los romanos… hay estudios historiográficos y teológicos muy interesantes que tratan de explicar cómo estas condiciones moldearon mucho de lo que nos llegó a través de lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento.

Y lo mismo pasa con el cristianismo. Es que hay un montón de cosas que ni siquiera reconocemos en su contexto histórico, pero tienen una resonancia impresionante sobre las diferentes visiones del cristianismo que existen actualmente. Vea un ejemplo, estoy seguro que muchos cristianos no saben qué es el maniqueísmo, pero las ideas maniqueístas sobre la perversión de lo físico, del cuerpo, de la sexualidad están ahí, presentes, latentes en cualquier conversación con un evangélico… menciónenle la masturbación, o menciónenle a un evangélico el sexo oral, o diga la palabra “mierda” delante de él y verá que sale inmediatamente ese maniqueísta que lleva dentro. Y son cosas que no reconocemos en su contexto histórico, pero ahí están.

El gnosticismo. La búsqueda de experiencias místicas que hay en los movimientos carismáticos, tanto entre los católicos como entre los protestantes. Son ideas que están arraigadas en el gnosticismo, son prácticas gnósticas: la glosolalia, lo que hoy se conoce como hablar en lenguas, las revelaciones al oído, las profecías particulares, experiencias de éxtasis, caerse al piso por el Espíritu Santo… ese tipo de experiencias y prácticas eso no se lo inventaron ellos, eso también es un remix, y eso que casi ni es un remix, eso es más como un cover, un cover del gnosticismo.

[SUENA PAUSA]

Hablemos de la defensa de la sana doctrina, que es otra cosa que nos enseñan también que hay que hacer, defender la sana doctrina a capa y espada. Que es otra cosa que tampoco nos inventamos nosotros, o sea la defensa de la sana doctrina ha sido responsable de las divisiones tan bárbaras que ha habido a lo largo de la historia del cristianismo, y uno ni se imagina que esas grandes divisiones fueron por cosas que, con la perspectiva que tenemos nosotros ahora, claro… porque desde lejos todo se entiende mejor, ¿cierto? Nosotros somos mucho más sabios pero porque ya nos contaron lo que iba a pasar… hoy en día, pues nos parece que eran cosas muy pequeñas, y sin embargo esas pequeñas cosas, esas mezclas mínimas de ingredientes de pronto que nos parecen poco importantes produjeron unos remix muy diferentes…

Por ejemplo, la iglesia ortodoxa existe porque una parte del cristianismo no estuvo de acuerdo en que un credo dijera que el Espíritu Santo fue enviado por el Padre y por el Hijo. Esa es la famosa cláusula Filioque… 1000 años de unidad cristiana se fueron a la basura por esa frasecita… Y aparte eso creó esa separación y creó casi que un agujero negro de Constantinopla para allá, que para nosotros ese cristianismo casi que ni existe. ¿O quién se pone a pensar o a preocuparse por qué creen los ortodoxos griegos, la iglesia ortodoxa rusa, los coptos, los moldavos, los cretenses? Eso es un mundo aparte, eso para nosotros no está en el mapa. La pelea de nosotros es con el anticristo, que es el Papa, ¿cierto? Y eso fue causado por una cláusula pequeñita en un credo.

Lo interesante es que todos esos remix tienen componentes también familiares. Por ejemplo, el tema de la jerarquía y del gobierno de la iglesia, también fue causal de ese gran cisma de oriente, eso fue una pelea por ver quién mandaba a quién y quién no se dejaba mandar… porque había unos obispos muy importantes y el obispo de Roma pues quería estar como por encima de los otros, y entonces el patriarca de Constantinopla y el de Antioquía y el de Jerusalén, y dijeron: «Nosotros no nos dejamos mandar, nosotros somos igual de importantes». Y bueno, y esa es una pelea que todavía sigue viva, o cuántas iglesias no se han partido en dos o más por el culto a la personalidad, porque el líder o el pastor o el predicador sale de peleas con la familia más vieja de la iglesia, y entonces se va de la iglesia y los que se van con él compran otras sillas, otro piano, otros micrófonos, alquilan un garaje, mandan a hacer un aviso y ponen otra iglesia. Y es la misma receta de siempre. Un remix tras otro.

Vea, el asunto del bautismo, ese es otro tema que ha generado remix pero que da miedo… entonces si es para el perdón de los pecados, como dicen los pentecostales, o si es simplemente una bienvenida a la comunidad cristiana, como dicen los bautistas. ¿Pero entonces bautizamos niños o bautizamos adultos? Y entonces ahí aparece el remix anabaptista, el anglicano, el católico…

Yo me voy a ir por la que es mi familia en la fe, los que defienden a capa y espada la Sola Scriptura: la Biblia por encima de todo. La Biblia es la autoridad final en asuntos de práctica y de fe, ¿cierto? Dejemos por fuera a los católicos con sus tradiciones y a los carismáticos con sus revelaciones… Somos el ejército de MacArthur, de R.C. Sproul y bueno, de toda esa gente. Los más puristas de los puristas, que es al pie de la letra lo que diga la Palabra de Dios. Yo creo que a esa gente les daría un patatús si supieran que gran parte del pensamiento cristiano, católico y protestante por igual, eso fue antes de que existiera esa división, fue influenciado (y no poquito) por pensadores del mundo griego. ¿Ustedes han escuchado hablar de Santo Tomás? Bueno, ese man, Santo Tomás de Aquino, ese man desayunaba leyendo a Aristóteles y por la tarde se iba a escribir libros de teología y lo que hacía era cristianizar esas ideas que leía. Heráclito, el estoicismo, Platón… todo eso fue influencia del tomismo, y el tomismo moldeó gran parte del pensamiento cristiano durante muchos siglos. Entre otras cosas, eso en ese tiempo fue algo la verdad bastante revolucionario y casi que temerario, teniendo en cuenta pues que los católicos más conservadores veían ahí una amenaza, un peligro de que resultara la razón humana por encima de la revelación divina. Esa tensión ahí fue bastante brava. El papa de la época, creo que Gregorio algo, Gregorio IX, trató de censurar esos escritos filosóficos para que no influyeran tan fuertemente, eso fue una pelea ahí, pero al final ganó el tomismo.

Pero bueno, la reforma protestante seguramente… esa sí fue pura, ¿cierto? Lutero fue el instrumento divino que envió el Señor para traer orden a todo ese despelote en el que estaba el cristianismo. Las indulgencias y el papa y las ánimas del purgatorio… Esa es la historia que nos cuentan. Pero, a ver, los voy a desilusionar. Antes de los primeros 100 años de la reforma, ya había por lo menos 4 ramas, 4 remix, creados en lo que se conformó como el mundo protestante.

Por un lado estaban los luteranos, que entre otras cosas, el luteranismo propiamente hablando no apareció sino como hasta una década después de que Lutero publicó las 95 tesis. Y, entre otras cosas, ahí detrás de eso hubo un montón de motivaciones políticas, por quitarse de encima la autoridad del Papa, y de eso pues surgieron un montón d efacciones, los pietistas, los moravos. Eso fue un movimiento bastante interesante. Por otro lado, viene entonces Zuinglio, que era un sacerdote suizo, y casi que en paralelo empezó a desarrollar unas ideas similares a las de Lutero, pero pues hubo algunas diferencias mayormente en cómo se interpretaba el asunto de la Eucaristía, de la Cena del Señor, ¿cierto? Porque Lutero hizo un remix muy parecido al del catolicismo, entonces por el lado de Zuinglio hubo unas concepciones muy distintas.

Luego apareció Calvino y este señor sí consolidó toda la doctrina, la teología que entonces conformó lo que se llamó el movimiento calvinista, de donde vienen los Reformados. En Escocia apareció un señor llamado John Knox, que fue el que inició lo que llegó a ser luego la iglesia presbiteriana a partir precisamente de las enseñanzas de Calvino y de ahí para allá siguió la historia. El tercer remix fue el de los anabaptistas, que literalmente significan como los «rebautizadores» o algo así, que eran los que decían: «No, pero entonces el bautismo de los niños que fueron bautizados en el catolicismo, ese no sirve, y no vamos a ponernos a bautizar niños, sino que el bautismo es un tema para adultos». Y pues como, claro, también estaba ahí metido todo el asunto político, y no en una discusión en un post de Facebook, eso era con guerras y con muertos. Esta gente, los anabaptistas defendió mucho todo lo que impulsó la separación entre la iglesia y el Estado. Incluso pues una facción muy grande del anabaptismo pues promovía el pacifismo en esa época de guerras y de enfrentamientos entre católicos y protestantes, protestantes con protestantes… eso era pues un alboroto bastante grande. Ahí aparece el nombre de Meno Simmons, un líder destacado del anabaptismo, del que vienen algunas comunidades que se conocen entonces como menonitas, en representación del pensamiento de este señor, Meno Simmons.

Por el lado de Inglaterra aparecieron los anglicanos y (¡oh, sorpresa!) esto no tuvo nada de doctrinal, sino que un rey, Enrique VIII, quería divorciarse de la esposa y el Papa no le dio permiso, entonces dijo: «Bueno, vamos a hacer nuestra propia iglesia con juegos de azar y mujerzuelas…». Bueno, eso es una referencia, un chiste. No tiene nada que ver el anglicanismo con las mujerzuelas. Pero de todo este movimiento en Inglaterra aparecen entonces otros movimientos protestantes muy representativos, como los bautistas, como los metodistas que fueron fundados por los hermanos Wesley, también la Iglesia Episcopal… todo eso nació de esta movida, de esa separación entre Inglaterra y el poder de Roma. Más adelante esto pues extendería un brazo hasta Estados Unidos, donde luego ocurrió lo que se conoce históricamente como el Segundo Gran Despertar, y en ese movimiento puntualmente en los Estados Unidos, se sembró la semilla para el pentecostalismo y para todo lo que luego fue el movimiento carismático.

Entonces, vean que eso son brazos y brazos y brazos, y versiones y versiones… ¡y remix por todo lado! La doctrina es eso, es un remix, la denominación que sea viene de otra que salió de otra, que salió de otra y así sucesivamente. Y eso no es una cosa para sentirnos mal, es importante conocer la herencia, yo creo que es muy interesante entender esas implicaciones históricas de lo que creemos, qué motivaciones hubo detrás de esos misioneros, esos teólogos, esos grandes representantes de la fe en cada uno de esos movimientos. Es también muy valioso uno tomarse el tiempo de reflexionar y de formar convicciones propias. Pero hay que poner los pies sobre la tierra, en eso que queremos vender como divino hay mucho de humano.

En mi caso, a mí me tocó aprender a dejar de sacar pecho por esa “sana doctrina”, a fin de cuentas yo descubrí que todo lo que me enseñaron no era más que un remix… Un remix de un monje alemán rebelde, de un cucho que se quería divorciar y no lo dejaron, de un teólogo que hacía covers de Aristóteles, de cuatro patriarcas que no se querían dejar mandar de nadie, hasta de un escriba que leyó mucha mitología babilónica, lo que sea… y obvio, los caprichos de un misionero gringo y colonialista que nos hizo creer que unos himnos se van a cantar en el cielo y otros no. Pero eso es otro tema.

Y eso es por el lado de la doctrina mía. La doctrina de ustedes, seguro que si se ponen a pensar se van a dar cuenta que también es un remix.