Cuando llegan los momentos de tentación y las invitaciones al pecado, a veces sentimos que nuestra fe se tambalea. Incluso, tristemente, muchas veces caemos. Dios espera encontrar en nosotros hombres y mujeres fieles a Él, comprometidos con la santidad y dispuestos a hacerle frente en Su Nombre a las obras del mal. ¿Te gustaría ser uno de ellos?

 


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